
Aníbal Barca fue un jefe militar cartaginés, y se le considera uno de los más grandes estrategas de la antigüedad. A los nueve años acompañó a su padre en las batallas para la conquista de la península ibérica. Cuando Amílcar murió Aníbal quedó bajo la tutela de su cuñado, y al morir éste. Aníbal ya había cumplido 25 años de edad, fue nombrado general del ejército cartaginés en la península.
Afianzado el dominio cartaginés en la península, el principal objetivo de Aníbal era el de preparar la guerra contra Roma, para equilibrar la situación en la que había quedado Cartago tras ser derrotada en la Primera Guerra Púnica. Para luchar contra los romanos Aníbal reunió a su alrededor, en Cartago Nova (Cartagena) a los jefes de los pueblos hispánicos, además de mercenarios iberos y celtas, que formaron una base importante de su ejército.
Aníbal conquistó Sagunto, ciudad aliada de Roma, y cruzó el río Ebro, que siete años antes había sido fijado como límite de las influencias cartaginesas y romanas en el territorio peninsular. Esto significó el inicio de la Segunda Guerra Púnica.
En la primavera Aníbal dejó el mando de las fuerzas cartagineses en Hispania a su hermano Asdrúbal, y se dirigió a Italia con un ejército de 60.000 hombres y 38 elefantes. Atravesó los Pirineos y evitó la costa donde se encontraban las ciudades griegas aliadas a Roma. Tardó un mes en cruzar los Alpes, y esta travesía diezmó fuertemente sus tropas. Sólo sobrevivió uno de los elefantes, y la mitad de sus caballos.
Aníbal llegó hasta la llanura del río Po, y derrotó a los romanos en Tesino y en Trebia, a pesar de las numerosas bajas que su ejército había sufrido en el camino. En este sitio pudo aumentar sus fuerzas con mercenario galos cisalpinos. Se dirigió al sur, y en las marismas del Arno su ejército sufrió nuevas bajas, esta vez por enfermedades. El mismo Aníbal perdió un ojo.
Al año siguiente la victoria junto al lago Trasimeno le dio el control de Italia central. Aplastó el ejército romano de Flaminio y llegó cerca de los muros de Roma. Sin embargo, no asaltó la ciudad y prefirió dirigirse al sur y conquistar la Italia meridional. Aníbal no atacó a roma. Venció en Cannas a las fuerzas de Luicio Emilio Paulo y Marco Terencio Varrón, a pesar de ser superado grandemente en número.